lunes, 8 de agosto de 2011

Un país para comérselo

Imanol Arias - Juan Echanove
Barcelona, 2011
  


Sumario

Prólogo de Juan Echanove

...
No se trata solo de apreciar la excelente gastronomía que encontramos en todos los rincones de nuestro país; se trata también de dar a conocer y valorar, y mucho, el enorme esfuerzo que desde tiempos remotos vienen realizando familias e individuos de este país, al intentar obtener la excelencia en los productos que les dan razón de ser, razón de existir.
...

Prólogo de Imanol Arias
...
Llenamos las alforjas de los aromas de leche transformada en quesos deliciosos y profundos, embutidos mimados y hasta ahumados, mariscos que parecen venidos de épocas en que la tierra generó la vida, pescados de todos los tipos y tamaños, legumbres, verduras y hortalizas de la tierra mil veces saneada y enriquecida en su eterno y generoso dar. Y de vinos y vinagres testigos de la cultura del viaje desde la Roma antigua hasta los monjes del Císter, desde la filoxera hasta los cultivos renovados en las tierras históricamente bondadosas con la vid.
...

(Selecciono un detalle de cada capítulo)

Cádiz Atunes en el paraiso

  
En las tascas de Barbate, el atún, además de tomarse encebollado como toda la vida, se prepara, cada vez más, al estilo japonés, crudo, presentado como sashimi, con un corte cuidado y perfecto y aderezado con wasabi. Un plato de una ligereza excepcional que explota en el paladar. El atún une culturas y sabores. Cádiz, como siempre, es lugar de acogida para lo que llega a través del mar.

Los valles extremeños El imperio de los sentidos

...
Es el pimentón el toque final de uno de los guisos más famosos de la zona, el cabrito verato. Las laderas del valle están llenas de tomillo y de jara, plantas de las que el ganado caprino se alimenta, lo que le confiere un especial sabor. María Dolores Mateos, Loli para los amigos, es cocinera de Tejeda de Tiétar. Pertenece a la tercera generación de una familia dedicada a los fongones desde que comenzara la labor su abuela como cocinera de la familia más rica del pueblo. De las mujeres de su familia ha aprendido a hacer una caldereta verata que sabe a gloria. Este plato es un pupurri de los mejores productos de la tierra: el cabrito y el pimentón, por supuesto, pero también el laurel, el tomillo y el aceite de oliva.

Cantabria De buena leche

  
Los sobaos de Geli

Geli, del obrador de Selaya, mezcla la masa con sus propias manos, siguiendo el modo tradicional de preparación de sobao pasiego.




Ingredientes:
500 g de mantequilla a temperatura ambiente
500 g de azúcar
6 huevos
300 g de harina
2 cucharadas de miel







1. En un bol, batir la mantequilla con unas varillas, añadir el azúcar y la miel y seguir batiendo hasta obtener una masa homogénea.

2. Añadir los huevos, de uno en uno, a la masa, y batirla hasta que los huevos se hayan incorporado.

3. Finalmente, agregar poco a poco la harina y renovar con cuidado para que la masa no pierda la esponjosidad.

La misma masa nos dice cuando está lista, explica Geli, antes de repartirla en los moldes y hornearla a 180ºC durante unos 20 minutos.


Rías Baixas Rayas y centollas


La raya de María del Carmen

María del Carmen Ferradas, la mejor cocinera de raya de Bueu, ofrece su receta.



Ingredientes:
cebolla
pimiento rojo
tomate
ajo
unto o manteca de cerdo
caldo de pescado
patatas
hojas de laurel
sal
pimentón
azafrán
aceite de oliva
raya, sin piel y troceada






1. Poner una cazuela de barro con un chorro de aceite al fuego.

2. Añadir la cebolla, el pimentón, el tomate y el ajo troceados, y el unto.

3. Dejar sofreír un poco.

4. Agregar el caldo de pescado y echar las patatas cortadas, las hojas de laurel, el azafrán, el pimentón y la sal.

5. Dejar cocer unos 10 minutos.

6. Incorporar la raya y cocinar unos 5 minutos.




Alicante Los tres magos de Oriente

   
Afortunadas casualidades  

Preparar un programa sobre las esencias y virtudes culinarias de un país a veces regalas sorpresas únicas. Para uno en un restaurante cualquiera, donde no ha estado nunca, porque anda de camino hacia algún lugar, y se topa con verdaderas maravillas. Como Casa Fernando, uno de los restaurantes que se encuentran en las carreteras que llevan a Jávea y que ayudan a entender por qué hostelería española es famosa en el mundo entero. Producto de la máxima calidad a precios asequibles. Por ejemplo, el pulpo seco. Los tentáculos se torran al fuego y se laminan en rodajas muy finas tras ser raspados. Y se sirven aliñados con el mejor aceite de oliva virgen.

Huelva "Strawberry fields" y un poquito de jamón


Gambas a la plancha   

En Huelva se hacen las gambas a la plancha por solo un lado. De ese modo la gamba blanca propia de la región no se seca por ambos lados y queda en su punto.

Asturias El rancho del indianu


La sidra

Obtenida de la manzana y con apenas tres grados de alcohol, la sidra es sin duda la bebida más famosa de Asturias. Es el centro de toda celebración, en la que nunca puede faltar esta bebida espumosa, única, que se ha convertido en símbolo de todo un pueblo. De hecho, cualquiera que se haya paseado por los pueblos asturianos sabe que el olor de las numerosas sidrerías te atrapa desde la calle. Es tal la afición a la sidra en la región que allí mismo se consume el 90 % de la producción. Si la demanda creciera en el resto del país es muy posible que hiciera falta multiplicar por cuatro en volumen de la producción.
...

La Gomera Es mi orgullo ser gomero y con ese orgullo muero


También en Arure se elaboran las tortitas de cuajada, un dulce tradicional que sale de las manos de tres mujeres, porque los hombres nunca han tenido la costumbre de participar en su preparación. Estas mujeres son María del Socorro Chinea Rodríguez, Maribella Betancourth y  Ros Angélica García, tres amigas que se reúnen para hacer este dulce. La torta de cuajada se sirve en la mesa con miel de palma, siempre al gusto del comensal, y es un plato típico  del  Domingo de Resurrección.  Estas mujeres las hacen con la leche ordeñada de sus propias cabras, cuajada en casa con el mismo cuajo de cabrito. Con el queso que obtienen preparan las tortas.
  
Tortitas de cuajada


Ingredientes:
1 kg de queso
8 huevos
125 g harina
anís en grano





1. Desmenuzar el queso y mezclarlo con los huevos. Añadir la harina y un poco de anís. Amasar sin apretar para no triturar el queso.

2. Cuando la masa esté lista, coger trozos medianos y moldearlos hasta lograr unos bollos del tamaño de un puño.

3. Poner las tortas en una bandeja espolvoreada con harina.

4. Hornearlos unos 20 o 30 minutos, aunque conviene vigilar el horno que no se quemen.

5. Dejar cocer unos 10 minutos.

6. Incorporar la raya y cocinar unos 5 minutos.



Zaragoza A jota limpia, a Labordeta


En el Monasterio de Piedra se cocinó por primera vez en Europa un chocolate, enviado al abad por unos monjes cistercienses que acompañaban las expediciones al Nuevo Mundo. Fray Jerónimo de Aguilar, que había estado con Cortés en México, fue el responsable de ello. Con cacao recibieron los indios de Oaxaca a Colón, y Hernán Cortés quedó maravillado ante esas semillas parecidas a la almendra que unas veces se usaban como moneda de cambio y otras como regalo. Zaragoza puede enorgullecerse de ser tierra de paso, de bienvenida, de lanzadera. 
Chocolate caliente
con picatostes



Para el chocolate caliente:
4 cucharadas de cacao en polvo
3/4 de litro de leche
azúcar






1. Poner a hervir la leche con el cacao removiendo para que se disuelva y después durante su cocción. Para evitar que se pegue al fondo, utilizar un cazo de fondo grueso.

2. Añadir azúcar al gusto.



Para los picatostes:
4 rebanadas de pan de hogaza del día anterior
1 tacita de leche
2 huevos
aceite para freír
azúcar
canela (opcional)





1. Cortar el pan en rectángulos alargados y quitarle la zona que corresponde a la corteza.

2. Mojar el pan con el huevo batido y freírlo a continuación en el aceite, que ha de estar muy caliente.

3. Retirar los trozos de pan de la sartén cuando empiecen a dorarse y dejarlos reposar sobre papel de cocina para retirar el exceso de aceite.

4. Espolvorearlos con azúcar y canela antes de servirlos.

Ávila Una santa cena



Universidad de la Mística

En Ávila donde vivió santa Teresa de Jesús, hay una universidad dedicada a estudiar y difundir su obra y la de san Juan de la Cruz.
La lectura de estos textos, más cercana a la pobreza franciscana, podría llevarnos a pensar que el placer de la comida es algo prohibido para quienes practican la ascesis mística, y que el deleite de la comida aleja al hombre de Dios. Y nada más equivocado. Comer, incluso degustar los manjares, no es caer en la gula. La gula es dejarse llevar por ese apetito. La propia Teresa de Jesús dejó escrito que "cuando toca perdiz, perdiz". No hay mayor muestra de orgullo y falta de humildad que despreciar lo que la naturaleza, la gracia de Dios, nos ofrece.
...

La dehesa extremeña Más feliz que un cochino en montanera



Aceitunas machadas



Ingredientes:
2 kg de aceitunas
1 pimiento rojo
unas hojas de laurel
6 ajos
orégano seco
sal





1. Manipular siempre las aceitunas con unos guantes puestos; es importante no tocarlas con las manos.

2. Tomar las aceitunas recién recogidas y macharlas sobre una superficie dura con un objeto contundente, por ejemplo, el fondo de un botellín de cerveza.

3. Después lavarlas con agua fría y sin cloro y escurrirlas varias veces sirviéndose de unos coladores.

4. Dejarlas en remojo durante una semana para que pierdan el amargor y se maceren en su propio aceite.

5. Pasado este tiempo, cubrir las aceitunas con agua generosamente salada y añadir un pimiento rojo troceado, unas hojas de laurel, unos dientes de ajo y unas ramas de orégano seco. Remover y asegurarse de que el punto de sal es el correcto.

6. Dejar macerar las aceitunas durante dos días.


Navarra La vida secreta de las plantas


El cardo rojo es otro de los ilustres desconocidos de la Mejana. Floren Domezaín ha recuperado el cultivo de este cardo, que es la base de su famosa ensalada tal como se realizaba antiguamente. El cardo  hay que taparlo para que pierda el verde de la savia, que amarga en el paladar, y adquiera el color blanco de la variedad más conocida o el rojo.
...

Ensalada de cardo rojo

Floren Domezaín es famoso, entre otras cosas, por sus ensaladas de cardo rojo.


Ingredientes:
1 cardo rojo
aceite de oliva virgen extra
vinagre
ajo picado
sal





1. Dar un corte al tronco por la base, de modo que las distintas capas de la planta queden sueltas y más fácilmente accesibles.

2. Limpiar el cardo, dejando solo un cogollo de un palmo y medio desde la base.

3. Eliminar la telilla exterior de los tallos y cortarlas en trozos de entre 5 y 7 centímetros.

4. Hacer  un corte longitudinal en cada trozo, por ambos extremos, sin que lleguen a unirse los cortes. Luego, realizar varios transversales, que dejen el cardo con flecos muy finos, y echar los trozos en una fuente con agua y hielo para que se ricen .

5. Tras una hora, aproximadamente, los tallos se habrán torcido, y parecerán rizados. De este modo, al echar el aceite, este no se escurrirá, sino que penetrará en la verdua.

6. Escurrir los tallos y aliñarlos al gusto. La forma más típica es con una vinagreta de aceite, ajo y vinagre.

Epílogo

Índice de recetas


Índice de lugares 





martes, 2 de agosto de 2011

Las cucharas de la tribu

Las cucharas de la tribu
Juan Luis Suárez Granda
Asturias, 2003



Juan Luis Suárez Grande es doctor en filología románica y catedrático de enseñanza media. Ha publicado un sinfín, de libros de texto y estudios. De cocina, varios, de los que, en mi lista ya figuran dos:

* Las cucharas de la tribu.
* El cielo de la boca.
 Las cucharas de la tribu

ÍNDICE

Propósito

Una ojeada al índice le dirá que éste plato encuadernado tiene olor a menú del día, pero no es un libro de cocina al estilo clásico, pues, aunque aparecen algunas recetas, están de paso y como de forma colateral. No es tampoco un ensayo sobre alta cocina, aunque algunos de sus temas pudieran encontrar acomodo también en un libro de gastronomía. En realidad, esto es un plato combinado, a mitad de camino entre las memorias del estómago, la antropología divulgativa del hecho social de la comida y otras reflexiones sobre el comer de ahora y el del mañana: cómo comeremos cuando se haya impuesto de forma tan desconsiderada como lleva camino de hacerlo la comida de la globalización, la "comida rápida", expresión traducida del inglés fast food. Decir fast food encierra una feliz casualidad fonética porque suena como la interjección empleada para espantar el gato.
...

(En cada uno de los nueve capítulos, señalamos los títulos de los textos que aparecen en cada uno, y, para hacernos una idea, copiamos algún párrafo).
           
I. Confieso que he comido

Cocina de azulejos de Manises, siglo XVIII, Madrid,
 Museo de Artes Decorativas de Madrid

Contar lo que se ha comido

Las memorias del poeta chileno Pablo Neruda se titulan, como se sabe, Confieso que he vivido, y el cubano y también poeta Nicolás Guillén malévolamente las rebautizó, al parecer, "Confieso que he bebido", en una obvia y maliciosa alusión a la neta inclinación espiritual al Jonnhy Walker y otras destilaciones escocesas por parte del autor de Residencia en la tierra.
...
Patatas fritas y estereotipos educacionales

Memorias de la otra víscera
El sabor es casi lo último
Cocinar con herramientas
Mesas, silla y árboles y demás mobiliario

II. Comidas de provecho
Buen provecho
Elogio de la matanza o un Sanmartín de aldea
Desayuno cuartelero
El primer delantal o aprendizaje de la cocina de la abuela
Cenar con tres vinos

Un restaurante sin carta y sabores marinos
doblados
Un día de agosto del 1990, viajando un fin de semana desde Barcelona hacia Palafrugell en compañía de un ser querido, salimos de la autopista en Llagostera porque era la hora de comer, y, por pura  casualidad, sobrevino una de las mayores impresiones de mi vida a nivel de la otra víscera, no tanto por la comida en sí, aunque también, como por la parafernalia que la rodeó. El restaurante se llamaba Can Meri y me pregunto si todavía seguirá abierto. En un cartel de la entrada ya decía que era un negocio familiar de tercera o cuarta generación. No tenía carta, en contra de lo que sin embargo es usual hasta en las casas de comidas de medio pelo, y, después de sentarse uno a la mesa, debía levantarse de nuevo porque venía la señora y lo metía en plena cocina, de la que recuerdo vagamente el tono plateado dominante de los aceros y las cacerolas de aluminio colgando de las paredes, reposando sobre una alacena o encima del fogón. Ella iba levantando las tapas de enormes cacerolas y presentando los platos con delicadeza, como si fueran personas de la familia: Patito de Fiesta Mayor, Caracoles con boca de centollo, Pollo con langosta, Conejo a la campesina... Pedí una ensalada y, después, caracoles con bocas, para lo cual tuve que ponerme en torno al cuello un gran babero blanco, como los demás comensales que tomábamos platos que comportaban riesgo para nuestras camisas y pecheras.
...

Fiesta del cordero en Casablanca
Cocinar en el suelo
Una cena en lo de Arzak
Árboles para la vida y la comida, y por que la prensa da cosa

III. Los calificativos de la vajilla
En la crítica gastronómica
Palabras cocineras
Un festín de palabras
Cocinar y pensar
Los calificativos de la vajilla

Una paella necesita, por ejemplo,
una dosis generosa, pero justa, de aceite.

Ortodoxia y desviacionismo en las recetas de cocina
...
Una paella necesita, por ejemplo, una dosis generosa, pero  justa, de aceite; si nos pasamos, sale, lógicamente, una paella aceitosa, porque el arroz es "voraz" al absorber tanto el agua como el aceite,  pero él "sabe" cuándo debe decir basta. El arroz de la paella debe, según criterio común, tener una textura sólida pero melosa, y los granos de arroz deben estar sueltos y brillantes (es el aceite quien les da el brillo). Ahora bien, a partir de esa paella paradigmática, cuántas variables diferentes podemos encontrar.
...

Las recetas canónicas
Purismos fundamentalistas

IV. Comida de la necesidad, necesidad de la comida
La comida, la bebida, la práctica del sexo
Comer hablando, hablar comiendo. Las comidas de trabajo, los brindis
Los números se sientan a la mesa
Tragalotodo y gourmets
¿Cuántas cocinas existen?
Hablar después de comer
¿Cuándo se inventa la cocina?
Dos cocinas que son cinco
La comida de la vida o la España vertebrada
Dime qué te gusta y te diré quién eres

Fernando Álvarez de Sotomayor, Las bodas de Bergantiños, Madrid,
Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Caricatura, oda y elegía
...
Pensemos en expresiones pensadas para valorar las cualidades gastronómicas de un plato, del tipo bocato di cardinale, teta de novicia o esta fórmula con que en pueblos del oriente de Asturias se pondera el sabor de un café: "Súpome tan bien que parecía que me estaban meando la boca los angelinos". Hay, por el contrario, otras frases hechas o refranes, que son formulaciones hilarantes de lo intragables que son determinados, o demonizar, justamente o no, platos fracasados: carne calceta / que la coma quien la meta, garbanzos como piedras, filete como suela de zapato, esto no lo comen ni los cerdos, esta sidra parece de avellanas...

Oficialismo y heterodoxia
Comer en seco, comer caldoso
Afrodita y la fabada
El hambre y la abstinencia

V. Sopas, caldos, sopicaldos
Lo líquido fue sólido
Cronología del caldo

El gazpacho es como la negación de la sopa, ya que está frío
(qué extraño resulta el género masculino para una sopa).

La madre del cordero es una sopa
Todas las sopas, casi por definición, de toman con cuchara. Porque están calientes, porque son líquidas o por ambas razones. La sopa, y en cierto modo todos los alimentos líquidos y calientes, recuerdan a la leche materna. La sopa es un plato plácidamente excitante en su tibieza, que consuela el estómago y la mano que abraza en tazón que la contiene. La leche y la sopa son alimentos ideales del recién nacido y del desdentado. Hay un tazón de sopas de leche o de sopa de ajo grabado en la cabecera de nuestra cama, como el tarro de miel de Doña Truhana del que habla Berceo en los Milagros de Nuestra Señora. Ese tazón es la puerta de la querencia que nos devuelve a la infancia, plácida patria de las personas mayores. La sopa es el Sol, y la leche, la Luna, y cuando  nacemos es de noche y nos alumbra la luna que es comadrona. Luego ya viene el día y nos dan caldo de gallina bien caliente, que es el sol de la mañana en primavera.
...


Clases de sopa. Rasgos pertinentes
La sopa es la leche

VI. Cocidos, potajes y ollas podridas

El cocido remite con seguridad a platos comunes
en las cocinas judía, árabe y cristiana.

Sopas y potajes, harinas del mismo costal
...
Algunas veces no es posible -quizá tampoco necesario- establecer si un plato es una sopa o es un potaje. De todas formas, la etimología si establece diferencias. La palabra sopa proviene del latín suppa, que quiere decir "pedazo de pan empapado en un líquido", relacionado con el antiguo alemán sûfan, "sorber", "comer con cuchara". Potaje, en cambio, se relaciona con el francés pot, "puchero". El famoso plato francés pot-au-feu ("puchero al fuego") es una denominación que, diciendo poco, lo dice todo, puesto que es un plato donde, tomando las palabras en su orígen, cabe de todo: puchero puesto al fuego para que en el hierva cuanto proviente del reino animal o vegetal estimemos oportuno. Carnes, peces, hortalizas, cereales, legumbres, tubérculos, pasta... ¿Hay quien dé más?
...

El cocido madrileño
La olla podrida

VII. El resopón
La elección del menú
Un ejemplo de menú.

Grabado de la primera edición de La Lozana Andaluza
(Venecia, 1528).

Tortilla reconstruida de patata
...
¿No es razonable que nos otorguemos el derecho a soñar con cartas de restaurantes que contengan por cada plato al menos todos los ingredientes, cantidades estimadas, poder calórico aproximado, punto de cocción/fritura/pochado marinado/asado... (carpaccio/filete vuelta y vuelta/ asado/...),  qué vino(s) lo acompañan mejor, una eventual historia sucinta del plato (no hay que exagerar, dos páginas es suficiente) pero sobre todo una atestación  fiable, con aval de ilustres barrigas que hayan honrado la casa? ¿A qué viene, en cambio, esas fotos insulsas de perecederas glorias de las autonomías o de la tauromaquia loca? Programa, programa, programa, decía Julio Anguita, de amaestrado verbo. Detalles, detalles, detalles, digo yo: sabores, retrogustos, texturas, contexturas concurrentes y otros datos que el sentido común, ¿qué digo?, le diga, al objeto de hacer decantar la decisión del hambriento comensal hacia una elección adecuada que me/te/se nos/ divierta(s)//(divirtáis) por el pico, que nos cantaba Machín.
...
  
VIII. La cocina del futuro
Estómagos de todo el mundo, uníos
Cocina sincrética y economía globalizada
Pérdida de sensibilidad de los paladares
Regresiones del progreso y evanescencia. Los camareros
¿Y después del holocausto?
Parroquia versus Vaticano
Comer bien está de moda


René Magritte, La fuerza de las cosas, 1958,
Estados Unidos (colección privada)

Dos recetas de cocina y una anécdota cubana
...
Ahora bien, si la comida se hizo religión cuando comenzó a oficiarse en el altar de los fogones, hemos de pensar que esos oficiantes cocineros son sacerdotes revestidos de blanco con gorro alto, blusa y delantal. Si, como quiere Mallarmé, el menester de los ángeles o poetas es dar un sentido más puro a las palabras de la tribu, y si los cocineros son los poetas del fuego doméstico y de las cacerolas, fieles y a la vez potenciales transgresores de la tradición, a ellos les concierne custodiar e incensar nuestros paladares con los sabores de toda la vida, regalándonos también sabores puros que parezcan como nuevos, desnudados de salsas encubridoras como cosméticos ominosos e ídolos impostores. Ellos tienen la palabra que el fuego les otorga. El culto a las cucharas de la tribu.

IX. Textos comestibles
Consejos de un musulmán toledano del siglo XI para el cultivo del espárrago
Polémica dialogada entre el agua y el vino
Batalla de la cuaresma penitente contra la carne pecadora
Manjares de la España del siglo XVI
La romería madrileña de San Isidro a mediados del siglo XIX
Un provinciano banquete burgués a finales del siglo XIX

James Ensor, La raya, Bruselas, Museos Reales de Bellas Artes.

La frustración de un plato servido frío

"Callos a la manera de Oporto" (oema), Fernando Pessoa.
...

Lo sé de sobra,
Pero si pedí amor, ¿por qué me trajeron
callos a la manera de Oporto fríos?
No es plato que se pueda comer frío,
pero me lo trajeron frío.
No protesté, pero estaba frío.
Nunca se puede comer frío, pero vino frío.
...

"Ilusión estomacal" de un preso del franquismo
Un manjar frío compartido por dos ramas alejadas de la misma familia
Viva la sopa
Un banquete cubano
Un lingüista habla de lo que no le gusta comer
Una comida cutre para unos comensales en bancarrota
     

Referencias bibliográficas